Esta edición de 2015 de ¡Explora tu río! ha sido estructurada en 18 jornadas, 5 más que en la pasada edición de 2014. La actividad de “DIAGNÓSTICO FLUVIAL” se desarrolló durante algo más de 2 meses, siendo la primera el 15 de Abril y la última el 18 de Junio.
A lo largo de estas 18 jornadas se realizaron 35 análisis de la calidad de las aguas y de los bosques de ribera circundantes, estando situados los puntos de muestreo habitualmente en la cercanía de los centros escolares excepto en la jornada que realizaron los voluntarios del Centro Socio-Educativo Juvenil del Gobierno de Cantabria, los cuales se tuvieron que desplazar de Parayas a Mirones.

Jornadas

Habitualmente se dividían los voluntarios en 2 grupos, uno con cada monitor, para facilitar así la dinámica de los ejercicios a llevar a cabo. Sin embargo, en algunas jornadas, al ser reducido el número de voluntarios, no fueron divididos (Bielva, Mirones y Polaciones) y por otro lado, hubo jornadas en las que el volumen de voluntarios era tan elevado que se dividieron en 3 grupos (segunda salida de Cabezón de la Sal) e incluso en 4 (Potes).

Participacion

Como ya se ha dicho, los puntos de muestreo se encontraban habitualmente cercanos a los centros escolares, por lo que el corto trayecto hasta el río, que duraba entre 10 y 20 minutos, se aprovechaba para interpretar cuestiones relativas a la fauna, la flora, las presiones o los aspectos etnográficos de los parajes por los que se transitaba.

En cuanto a la mecánica de las jornadas, ésta era igual en todas las jornadas, alterándose solamente en casos excepcionales a petición de los centros educativos o durante el mes de junio debido a la aplicación del horario de verano y la consecuente reducción del tiempo disponible.

Se acordaba una hora con el centro, por lo general entre las 10 y las 11 de la mañana, a la cual los técnicos de la Red Cántabra de Desarrollo Rural se reunían en el aula con los voluntarios para presentar la actividad, indicar en qué iba a consistir la jornada y dar unas pautas de seguridad (no obstante siempre se lleva un botiquín de primeros auxilios y se dispone de un seguro, los cuales afortunadamente nunca han sido necesarios). A continuación, voluntarios, docentes y técnicos se desplazaban hasta los puntos de muestreo. Una vez allí, antes de empezar con los ejercicios se daba una pequeña charla formativa sobre el río y su cuenca hidrográfica, así como su conservación y la necesidad de la actuación que se va a realizar, resaltando que esta se desarrolla dentro del programa PROVOCA del Gobierno de Cantabria.

Una vez aclarados estos conceptos previo, se dividía a los voluntarios en los grupos pertinentes en función de su número, repartiéndose el material de trabajo entre cada uno de ellos y se comenzaban los ejercicios no sin antes nombrar al responsable de anotar los resultados que se vayan obteniendo, rol en el que todos los voluntarios se irían rotando a lo largo de la jornada.
Los ejercicios que se llevaban a cabo eran los siguientes: Cálculo de anchura y profundidad del cauce, velocidad del agua, cálculo del caudal, visualización del sustrato dominante, de la contaminación aparente, de la cobertura del bosque de ribera y de las evidencias de intervención humana, comprobación del grado de transparencia del agua, analítica del agua (pH, concentración de oxígeno disuelto y nitratos y temperatura), temperatura fuera del agua.
Por último se calculaban los índices biológicos, ocupándose los 2 primeros (FBILL e IBMWP) de los macroinvertebrados bentónicos y el tercero (QBR) de la calidad del bosque de ribera.
Finalmente, a la vista de los resultados de los parámetros físico-químicos y de los índices biológicos, así como de la visualización del entorno se concluía el estado ecológico del río a su paso por los puntos de muestreo, el cual podía oscilar entre pésimo y muy bueno, pasando por malo, regular y bueno.

Una vez concluidos los ejercicios se devolvían los macroinvertebrados al río y se recogía el material para, a continuación, efectuar una pequeña limpieza de la ribera, retirando los residuos más evidentes (plásticos y chatarra principalmente).
A continuación se ofrecía un picnic a todos los voluntarios en el que primaban los productos locales o comprados en establecimientos de la zona acompañados de yogures y botellines de agua.
Por último, tras haber recogido la basura del picnic, se daba a modo de conclusión un mensaje relativo a la conservación de los ecosistemas fluviales.

A continuación desgranaremos con detalle los resultados obtenidos en todos los análisis tanto de parámetros físico-químicos como en los índices biológicos a lo largo de las 18 jornadas, no sin antes especificar que en cada salida, entre los 2 grupos que normalmente se establecían se abarcaba un tramo de 250 metros de río aproximadamente y que los resultados que a continuación se van a analizar son fruto de la media de las medidas tomadas en ambos grupos.

Comencemos, por tanto, con la anchura del cauce, la cual oscila entre los 3,35 metros del Arroyo La Espina a su paso por Bielva y los 29,5 metros del Pas en Vargas, teniendo este parámetro una media de 15,78 metros debido a la predominancia de los tramos con anchura comprendida entre 10 y 20 metros, pertenecientes al tramo medio del curso de los ríos. Merecen mención especial las pequeñas anchuras del ya citado arroyo La Espina en Bielva o los 8,2 metros del arroyo Collavín, anchuras propias del orden de ambos cauces, es decir, de arroyos del medio rural, tributarios de segundo o incluso tercer orden de un cauce como el Nansa.
Sin embargo, no mucho mayor es la anchura del río Deva (Quiviesa) a su paso por Potes con tan sólo 9,04 metros a pesar de tratarse de un tramo medio de río. En este caso, la reducida anchura se debe a la extrema antropización a la que está sometido el curso a su paso por el casco urbano de Potes, estando flanqueado por edificaciones y paseos que limitan enormemente la anchura del río a la altura del puente de San Cayetano. De tal magnitud es esta limitación, que a pocos kilómetros de Potes, en Castro Cillórigo, la anchura se duplica con los 18,37 metros que resultaron en las mediciones realizadas por los voluntarios del CRA Liébana.

Siguiendo con las dimensiones del cauce toca hablar de la profundidad, parámetro que presenta un valor medio de 0,49 metros, apenas medio metro, debido a que uno de los criterios principales a la hora de seleccionar los puntos de muestreo es primar la seguridad de nuestros voluntarios y por ello predominan las profundidades entre 0,40 y 0,50 metros en las cuales el riesgo es mínimo. Llaman la atención las mínimas profundidades del arroyo La Espina de Bielva con tan sólo 15 centímetros de profundidad y los 16 centímetros que presenta el Gándara a su paso por nuestro punto de muestreo cercano a la Gándara. En el primer caso, el del arroyo La Espina, la escasa profundidad se debe al orden del cauce, sin embargo en el caso del Gándara el motivo de la escasa profundidad en el punto de muestreo es que este se encontraba junto a una presa que dejaba fluir una pequeña cantidad de agua. En el extremo opuesto destacan los 1,65 metros del río Híjar a su paso por Paracuelles fruto del deshielo de las cercanas montañas de Alto Campoo y cuyo apogeo coincidió con nuestra jornada de trabajo.

Respecto a la velocidad del agua, ésta no se puede agrupar bajo ninguna tendencia, siendo los valores obtenidos muy dispersos. Esto se debe a que este parámetro depende de varios aspectos como la sinuosidad y la profundidad del cauce, la meteorología, la época del año, etc. Sin embargo llama la atención el mínimo valor (0,11 m/s) registrado en el Gándara debido a que apenas había flujo de agua al estar el caudal regulado por la presa anteriormente citada. Este valor contrasta claramente con los 1,58 m/s registrados en el arroyo Collavín en Polaciones, la mayor velocidad registrada en la “fase de diagnóstico fluvial” de esta edición de ¡Explora tu río!. Esta alta velocidad es el resultado de la confluencia de dos circunstancias, por un lado la localización del punto de muestreo, cercana a la cabecera del curso y por el otro lado la época en la que se realizaron las mediciones, en pleno deshielo de las fuertes nevadas de este año.

De la combinación de la anchura, la profundidad y la velocidad del agua resulta el caudal, en el cual se acumula por tanto la heterogeneidad de estas 3 variables y por ello es complicado determinar una tendencia, encontrando valores en un amplio rango que va desde los 0,13 m3/s del arroyo la Espina y los 13,43 m3/s del Pas a su paso por Vargas, pasando por todo tipo de valores intermedios. El mínimo caudal del arroyo La Espina es consecuencia de las pequeñas dimensiones del cauce así como de la baja velocidad del agua, sin embargo en el caso del Gándara (0,25 m3/s) el cauce es ancho pero la cantidad de agua que por el discurre es mínima.
Todo lo contrario ocurre en Vargas, por donde el Pas baja ancho, profundo y rápido. No muy lejos de los 13,43 m3/s del Pas a su paso por Vargas se encuentran los 11,43 m3/s del Híjar en Paracuelles, debido sobre todo al importante deshielo que durante el día del análisis estaba teniendo lugar. A continuación, para tener una idea global de los caudales resultantes agruparemos los puntos de muestreo en escaso (0-2 m3/s), moderado(2-4 m3/s), alto(4-6 m3/s) y gran caudal (>6 m3/s): Con escaso caudal tendríamos los ya citados arroyo La Espina y Gándara, además de el Agüera, el Miera a su paso por Liérganes y el Camesa; con caudal moderado tendremos el Saja en el segundo punto de muestreo de Cabezón, el Pisueña y el Deva tanto en Potes como en Castro Cillorigo; consideraremos de alto caudal el Miera a su paso por Mirones, el Saja en el primer punto de muestreo de Cabezón y en Terán, el Besaya y el Pas a su paso por Vega de Pas; y por último, los ríos de gran caudal son el Pas a su paso por Vargas y el Híjar, el Ebro y el Collavín. Vista esta clasificación, llama poderosamente la atención ver como el Miera en Mirones es de alto caudal y, sin embargo, aguas abajo, en Liérganes, es de escaso caudal. Esta es una demostración palpable de cómo la antropización de los ríos y sus riberas desemboca en una reducción del caudal, ya que en Mirones, donde el caudal es alto, el entorno es natural mientras que en Liérganes los puntos de muestreo se encuentran en pleno casco urbano.

Caudal y anchura

Una vez calculado el caudal, nuestros voluntarios pasaban a analizar el sustrato predominante desde el punto de vista granulométrico, diferenciándose en el análisis las siguientes categorías: Bloques, cantos, grava, arena y limos. En este aspecto destaca claramente la presencia de bloques y cantos, dominando en 10 y en 16 tramos respectivamente de los 18 analizados, mientras que las gravas sólo abundan en 2 tramos, las arenas en 1 y los limos en ninguno. Esta clara dominancia de los mayores tamaños responde a 2 razones: la primera sería que la mayoría de los análisis se han realizado en los tramos medio-altos de los ríos, en los que los materiales aún no están muy disgregados. Una segunda explicación más subjetiva sería que el análisis que nuestros voluntarios realizan del sustrato predominante es estrictamente visual y, evidentemente, son mucho más visibles los grandes tamaños que los pequeños, sin olvidar además que la disposición de los distintos tipos granulométricos responde a un patrón vertical, quedando los materiales más finos bajo los más gruesos y, por lo tanto, siendo los primeros más difíciles de ver que los segundos. No obstante, el resultado final se ajusta bastante a la realidad debido, sobre todo, a la ubicación alta, anteriormente comentada, de los diferentes tramos analizados.

Sustrato

También de forma visual nuestros voluntarios determinaban la contaminación aparente del tramo analizado, tanto del cauce como de la ribera concluyendo en 11 casos de 18 que la contaminación aparente era baja, en 2 que era nula, en 5 que era media y en ningún caso determinaron que la contaminación era alta.
Considerando la ubicación de los puntos de muestreo cercana a los centros educativos y por lo tanto a los núcleos rurales, era esperable la presencia de una cierta contaminación. Sin embargo, en la selección de dichos puntos de muestreo se ha primado el que fueran entornos lo más naturales y agradables posible, por ello la inevitable contaminación habitualmente era baja, siendo media en los casos en los que los puntos de muestreo estaban en entornos muy antropizados como es el caso de Liérganes, Vargas, Vega de Pas y Polientes. El punto de muestreo del Camesa aguas arriba del núcleo urbano de Mataporquera y el de Bielva en un entorno muy natural no presentaban contaminación aparente alguna. Por último destacar que la contaminación siempre consistió en residuos como plásticos, cables, escombros, alambres, chatarras y vidrios.

Y es que la intervención humana ha sido una constante en los 18 tramos analizados en esta edición de ¡Explora tu río! encontrando presencia de basuras en todos ellos a excepción de Mataporquera y Bielva, los 2 tramos más limpios de este año. En 12 tramos había un puente cercano y en 11 el río discurría junto a una escollera bien de bloques o bien de hormigón. Así mismo se efectuaron los análisis junto a una presa en La Gándara, en Polientes, en Paracuelles y en La Serna. Por último, en Potes el río discurría totalmente canalizado entre edificios.

Todas estas infraestructuras (puentes, presas, escolleras…) tienen un efecto directo sobre los bosques de ribera, los cuales ven su grado de cobertura sensiblemente reducido. Todos los tramos analizados, a excepción de Mirones, Guriezo y Castro Cillorigo, adolecen de una cobertura foliar óptima, existiendo una clara correlación entre la reducción de la cobertura y la presencia de infraestructuras, así por ejemplo, en La Serna de Iguña, donde hay una presa, 2 escolleras y un puente la cobertura es inferior al 50% en las dos orillas. La infraestructura que tiene un mayor efecto sobre el bosque de ribera es, por su continuidad, la escollera. Atendiendo a los resultados de una forma global, vemos que la cobertura más frecuente oscila entre el 50 y el 75% de la ribera, encontrando en 11 ocasiones orillas con más del 75% de cobertura y en otras 11 menos del 50%. Una situación, en definitiva, bastante mejorable.

Una vez evaluado el caudal y la características del entorno, nuestros voluntarios comenzaban con el análisis de los parámetros físico-químicos del agua, siendo el grado de transparencia del agua el primero en medir y cuyo resultado ha sido habitualmente formidable, ya que se llenaba por completo el tubo de metacrilato de 1,5 m y se seguía viendo el disco de Secchi del fondo poniendo de manifiesto la extraordinaria transparencia de las aguas de nuestros ríos. Tan sólo en 2 ocasiones se dejó de ver el disco del fondo: en Paracuelles, cuya turbidez no dejó ver el disco a partir de los 94 cm y en Vargas, donde se dejó de ver a partir de 1,05 m, precisamente los 2 tramos en los que se registró un mayor caudal. Es de suponer, por tanto, que la fuerza del gran caudal arrastra pequeños sólidos y los pone en suspensión, aumentando la turbidez del agua y teniendo, por tanto, esta falta de transparencia un origen estrictamente físico y en ningún caso antrópico.

Otro análisis en el que se obtuvieron unos resultados formidables fue el del potencial de hidrógeno o pH oscilando siempre entre 6 y 7, con una media global de 6,46 y, por lo tanto, muy cerca del pH neutro 7. En ningún caso obtuvimos valores alcalinos (superiores a 7) y tan sólo en una ocasión, en Vega de Pas, se registró un valor inferior a 6 (5,75), pH no muy óptimo en términos ecológicos y que achacamos a algún pequeño vertido puntual que se hubiera realizado en el núcleo rural de Vega de Pas que se encontraba muy cercano y aguas arriba del punto de muestreo.

pH
Una vez conocido el pH pasamos a medir la temperatura tanto exterior como del agua. Hemos de advertir que las salidas se realizaron del 15 de Abril al 18 de Junio, prácticamente coincidiendo con la duración de la primavera, estación que este año ha sido especialmente cambiante desde el punto de vista meteorológico, tal y como queda reflejado en los valores de temperatura exterior reflejados en nuestros resultados, los cuales oscilan desde los 14,5ºC registrados en Paracuelles hasta los 25ºC de Bielva, valores entre los que encontramos una gran variedad de temperaturas que, sin embargo, podrían ser distribuidas en un rango principal que iría de los 17º a los 21º en el que se incluirían 13 de los 18 tramos, un rango de temperaturas inferior a 17ºC en el que se encuentran 3 tramos y un tercer rango de temperaturas superiores a 21ºC en el que sólo se encuentran 2 tramos, la citada Bielva y Polientes con sus 23ºC. Finalmente, considerando los resultados globalmente, la media total de las temperaturas exteriores sería de 18,8ºC, una temperatura acorde con la estación primaveral.
En cuanto a la temperatura del agua, esta oscila entre los 6,2 ºC de Paracuelles en pleno deshielo y los extraordinariamente elevados 17,7 ºC de Polientes, entre los cuales encontramos temperaturas de todos los órdenes que, sin embargo, se agrupan entre los 11 y 12ºC, intervalo en el que encontramos 7 de 18 tramos. Llaman la atención especialmente las elevadas temperaturas registradas en los tramos de Guriezo, Liérganes y Polientes, todas ellas por encima de los 15ºC, barrera que hasta el momento no se había superado en ninguna edición de ¡Explora tu río!.
En los casos de Guriezo y Liérganes, ambos con una temperatura de 16,2ºC, los altos valores podrían estar vinculados a una baja profundidad y una velocidad no muy elevada de circulación que favorecerían el calentamiento de la lámina de agua de ambos cauces. En el caso de Polientes (17,7ºC) la velocidad también es relativamente baja y junto a esto debemos considerar la influencia del cercano embalse del Ebro en el que el agua coge temperatura al estar remansada, factores cuya confluencia juega un papel clave en la temperatura del agua.

TemperaturasA continuación se analizaba un parámetro especialmente crucial para la vida como es la concentración de oxígeno disuelto y cuyo análisis ha arrojado unos resultados realmente óptimos, ya que los valores menores son de 4 ppm (mg/l) siendo esta una concentración perfecta para el desarrollo de prácticamente la totalidad de las especies animales y vegetales habituales de nuestros ríos. La concentración media de oxígeno disuelto en los 18 tramos analizados es de 5,18 ppm (mg/l).
En la misma línea óptima se mueven los valores de concentración de nitratos con unos mínimos de 2 ppm (mg/l) y máximos de 4,5 ppm (mg/l) que definen un rango con un valor medio de 3,47 ppm (mg/l) óptimo para el desarrollo de la vida y muy alejado de los valores peligrosos que puedan llevar a la eutrofización.

Una vez completado el análisis de los parámetros físico-químicos se procedía con el estudio y cálculo de los índices biológicos, atendiendo el FBILL y el IBMWP a la comunidad de macroinvertebrados bentónicos y el QBR al bosque de ribera. La aplicación de estos índices nos permite conocer con una mayor precisión la calidad del agua y de la ribera de los ecosistemas fluviales.
El primero de ellos, el FBILL, se basa en la riqueza taxonómica de la comunidad de macroinvertebrados bentónicos atendiendo al número de familias presentes y al grado de exigencia/tolerancia de cada una de ellas respecto al medio. Este índice se aplicó en 17 de los 18 tramos analizados, no llevándose a cabo en la primera jornada de Cabezón de la Sal por causas ajenas a la organización de ¡Explora tu río!, en los 17 tramos restantes los resultados fueron bastante positivos, oscilando entre un 7 y un 9 sobre 10, exceptuando el tramo del Camesa a su paso por Mataporquera, donde se obtuvo un exiguo 6, que sin ser un resultado negativo no se encuentra en la línea de resultados óptimos del resto de los tramos. Concretamente, el resultado del Camesa ha bajado 1 punto respecto al año anterior, algo que podría ser atribuible a la moderada reducción que el bosque de ribera ha sufrido en los últimos meses en este tramo. En el otro extremo destacan los 9 obtenidos en Polaciones (Collavín) y La Gándara (Gándara), resultados perfectamente esperables si tenemos en cuenta el entorno natural de los puntos de muestreo así como las perfectas condiciones físico-químicas del agua. El valor medio de este índice biológico en los 17 tramos en los que ha sido aplicado es un satisfactorio 7,6.

En consonancia con el FBILL se encuentra el IBMWP, el cual también analiza la riqueza taxonómica de la comunidad de macroinvertebrados bentónicos aunque con una mayor precisión. Este, al igual que el FBILL tampoco fue aplicado en la primera jornada de Cabezón de la Sal. Como era esperable a la vista de los resultados del FBILL, los mayores valores se obtuvieron en Polaciones y La Gándara, sobrepasando en ambos casos la centena de puntos (109 y 111 respectivamente) y el menor valor (73) se obtuvo también en el Camesa. El valor medio de este índice en todos los tramos analizados es un óptimo 89,5.
Los resultados de estos 2 índices biológicos no hacen más que constatar lo que ya nos adelantaban los parámetros físico-químicos de las aguas y no es otra cosa que la alta calidad de las aguas de nuestros ríos.

IBMWP

Una vez concluido el análisis de la calidad de las aguas, llegaba el turno de determinar la calidad del otro gran pilar que sostiene los ecosistemas fluviales, el bosque de ribera. Para ello se calcula y se aplica el índice QBR. Este índice se valora sobre un total de 100 puntos que puede ser excedido con bonificaciones que se corresponden con características específicas de los bosques. De este modo, el bosque de ribera del arroyo La Espina en Bielva obtuvo 125 puntos, constituyendo la máxima valoración de los 18 tramos analizados. En el extremo opuesto se encuentra el tramo del Deva – Quiviesa de Potes, que al discurrir por el centro del casco urbano de la capital lebaniega obtiene 0 puntos; es decir, no hay bosque de ribera. Entre estos 2 valores se distribuyen dispersos el resto de tramos, de los cuales se pueden agrupar 12 en el rango que va desde los 50 hasta los 80 puntos, no obstante la media global se encuentra en los 63’8 puntos, una valoración bastante inferior a lo que sería óptimo y deseable para un buen funcionamiento del ecosistema.
Sin embargo esta media se encuentra lastrada por resultados como el de Potes y el de más tramos incluidos en núcleos de población como La Serna de Iguña (20 puntos) o Mataporquera (35 puntos), por ello hemos hecho una diferenciación entre tramos naturales y tramos, de algún modo, urbanizados. El grupo de los tramos urbanizados lo integran: La Serna, Liérganes, Mataporquera, Polientes, Selaya, Vargas, Vega de Pas y Potes. Este grupo tendría un QBR medio de 49, es decir, por debajo de la mitad del máximo de 100, lo que en términos académicos sería un suspenso.

QBR

Por el contrario, los tramos naturales tienen un QBR medio de 75,7, un valor óptimo en términos generales pero no lo suficientemente elevado considerando que hablamos de parajes con un alto grado de naturalidad.
Por lo tanto, atendiendo a esta pormenorización de los resultados del análisis de la calidad de nuestros bosques de ribera se llega a la conclusión de que, aunque la situación aún no es alarmante, es bastante mejorable.